Una breve historia de la gobernanza ambiental - Parte 2
En la entrada anterior, exploramos como el crecimiento económico posguerra y las diferencias entre los países en desarrollo y los desarrollados llevaron a la creación de las primeras cumbres y organizaciones destinadas a la gobernanza ambiental internacional. Así, nos encontramos en 1992, Rio de Janeiro, a punto de comenzar la que será la cumbre ambiental más importante por los próximos 25 años.
La regionalización de los desafíos del Antropoceno había llegado a que conceptos ambientales entraran a la conciencia del público, por lo que se comenzó a politizar el discurso de la protección a medio ambiente. Los movimientos de contracultura y que luchaban por mayor regulación industrial fueron contrarrestados por el lobby de las grandes compañías petroleras, que poco a poco fueron distorsionando la discusión, para alejarse cada vez más de la ciencia.
Otro factor importante en la Cumbre de la Tierra en Río fue el fin de la guerra fría y la disolución de la Unión Soviética. Estados Unidos y el bloque que defendía el sistema social, político y económico del occidente tomaron las riendas del Sistema Internacional, nació un mundo unipolar. Con esto se generó un sentimiento unificado de optimismo en las negociaciones ambientales, la cantidad de influencia que Estados Unidos presentaba sobre el resto de la comunidad prometía un aumento en el compromiso de las políticas implementadas, y una mayor eficiencia en los tratados y organizaciones que se iban a generar.
Los países desarrollados ahora tenían más control sobre las dinámicas de industrialización en mundo globalizado, por lo que, al tomar los problemas de forma regional y no local, exportaban los procesos de explotación a países en desarrollo, siguiendo con dinámicas establecidas en la época colonial. Fue así como de la Cumbre de la Tierra en Río salió el concepto de Responsabilidades Comunes Pero Diferenciadas (CBDR), que limitaba las responsabilidades en base a las contribuciones de cada país. Además de esto se adoptó la Agenda 21, reforzando las medidas para generar el desarrollo sostenible, se formó la Convención para la Diversidad Biológica (CBD), y finalmente, se adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC). Esta última es una institución destinada exclusivamente a buscar la reducción de emisiones de GEI, para esto se designaron conferencias anuales entre las partes (COPs), y se estableció que para su tercera edición en Kioto se iban a adoptar las primeras medidas regulatorias.
Luego de 1992, la división de discurso se empezó a hacer cada vez más evidente, la idea de un acuerdo vinculante para reducir emisiones y frenar la industria a nivel global hizo que las más grandes empresas rápidamente empezaran campañas de desinformación para frenar el discurso de la regulación. Otro obstáculo al que se tenía que enfrentar la UNFCCC era la división entre países en desarrollo y desarrollados, que dificultaba la transferencia de tecnologías, establecimiento de políticas vinculantes y la transición de países en desarrollo a aumentar su ambición en disminución de impacto. Al final, la ambición excesivamente alta de la cumbre de Río se vio materializada en el fallo del Protocolo de Kioto en 1997.
En la transición al nuevo milenio, era claro que el optimismo político de los años 90's se había desaparecido, el mundo unipolar que prometía la transición pacífica a las democracias neoliberales a nivel mundial demostró ser una fantasía. La euforia de occidente llegó a un abrupto fin con la securitización del terrorismo con los ataques del 11 de septiembre a Estados Unidos. Este es en escenario en el que nos encontramos para hacer la transición al 4 periodo de gobernanza ambiental internacional. La cumbre que dio inició a esta nueva era fue la de Johannesburgo en 2002, llamada Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible, se enfocaba traer integrar a la comunidad internacional para la implementación de nuevos objetivos de desarrollo. La disolución del liderazgo internacional hizo que llegar a un consenso para la creación de instituciones o la articulación de las organizaciones existentes, esto hizo que se dudara la inacción de países en desarrollo. La opinión popular se había tornado en contra de la regulación, uno de los factores por los cuales perdió Al Gore en el 2000, y la amenaza de los países exsoviéticos con un mayor desarrollo hacía que el occidente dudara de su compromiso, en este clima político surgieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una serie de 21 pautas diseñadas por los países desarrollados para aquellos en desarrollo.
Gracias a esta falta de liderazgo internacional, la cumbre pasó sin mucha atención política, por lo que no se les dio mucha importancia a los objetivos fijados, y su naturaleza no vinculante los condenó al fracaso. Al año siguiente, faltando dos años para su implementación, Estados Unidos decidió abandonar el Protocolo de Kioto, con lo que perdió su legitimidad. El Protocolo de Kioto fracasó antes de poder iniciar. En cuanto al discurso científico, el nuevo milenio vino acompañado de los reportes más contundentes del IPCC hasta la fecha. La evidencia científica sugería la indudable influencia del ser humano en el cambio climático, esto trajo la atención del mundo académico y obligó a las empresas que hacían lobby para desinformar a modificar su postura. Así empezaron a entrar nuevos actores a las negociaciones ambientales.
El discurso basado en el desarrollo sostenible que se popularizó durante esta década se vio reforzado con los mecanismos implementados por la UNFCCC en Marrakech para reducir las emisiones. Sistemas como el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM) o el mercado de emisiones (ET) buscaban promover el crecimiento económico en países en desarrollo con proyectos de infraestructura y transferencia tecnológica. No obstante, estos mecanismos aumentaron la división los dos grupos de países, pues aumentaban la brecha entre el norte y el sur global y en muchos casos mercantilizaban los recursos naturales de los países del sur con la excusa del desarrollo.
Es así como la búsqueda de soluciones a corto plazo y sin ambición política llevaron a un agravamiento de los problemas ambientales globales. Esto resultó en un llamado a la comunidad internacional a generar un acuerdo vinculante para la reducción de emisiones. Se esperaba que volviendo a traer el concepto de CBDR representado en las nuevas Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMAs) de la COP 13 en Bali se podían reconciliar las diferencias en el Sistema Internacional. Estas eran las expectativas para la COP en Copenhague en 2009. Y precisamente en este momento la burbuja explotó.
Continuará...
Por: Tomás Villescas Botero.
Bibliografía:
Gupta, J. (2010). A history of international climate change policy. Wiley Interdisciplinary Reviews: Climate Change, 1(5), 636-653.
Keohane, R. O. (2015). The global politics of climate change: Challenge for political science. PS: Political Science & Politics, 48(1), 19-26.
Biermann, F., Kanie, N., & Kim, R. E. (2017). Global governance by goal-setting: the novel approach of the UN Sustainable Development Goals. Current Opinion in Environmental Sustainability, 26, 26-31.
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