Bogotá presentó la mayor reducción de PM2.5 durante la pandemia ¿y entonces?

Escrito por: Juanita Roque Ordóñez


        En diferentes ocasiones a lo largo de las reflexiones se ha mencionado el problema frente a la materia particulada PM2.5, un conjunto de partículas que tienen un diámetro de 2.5 micrómetros (aproximadamente un diezmilésimo de pulgada) o menos. Estas partículas provienen principalmente de automóviles y camiones, pero también de fábricas y quema de madera, y pueden incluir sustancias químicas orgánicas, polvo, hollín y metales (OEHHA, 2020). Como ya sabemos, estas partículas han sido un agravante de la contaminación del aire. Esto no es nada nuevo, pues se ha denunciado su peligrosidad desde que se empezó a hablar de la importancia del calentamiento global y el medio ambiente. Pero ¿Qué ha pasado con estas partículas, y en general con la contaminación ambiental en Bogotá, desde el inicio del confinamiento por coronavirus?

        Según un artículo publicado por Daniella Rodríguez Urrego y Leonardo Rodríguez Urrego en julio de 2020, en el que se habla de la polución ambiental de diferentes ciudades como Bogotá, Teherán, Tokio, Vilna, Kiev, Varsovia, la ciudad de Kuwait o Santiago de Chile (entre otras), la capital colombiana ha tenido, desde que inició esta situación, una mayor reducción de PM2.5, con una disminución de hasta el 57% con respecto a una semana normal antes de la pandemia (Rodríguez Urrego & Rodríguez Urrego, 2020). 

Imagen recuperada de: https://m.eltiempo.com/uploads/2018/03/31/5abf2cc919413.jpeg

        Por otro lado, antes del confinamiento, Bogotá era la capital analizada con más concentración de PM2.5, teniendo en promedio 98 mg/m3. El cambio en la calidad del aire de la ciudad fue impresionante, como se puede evidenciar en la foto, pero ¿Por qué tuvo que ser necesaria una situación así de extrema para lograr algo así? Claro que este cambio ha sido algo positivo, pero ¿seremos capaces de lograrlo de nuevo en un futuro y sin pandemia, o algún otro factor, obligándonos a cambiar nuestros hábitos?

        Como se mencionó anteriormente, el artículo bajo el cuál se basó esta reflexión data de julio de este año, sin embargo, desde que las autoridades reemplazaron el aislamiento preventivo obligatorio por uno "inteligente", se volvió a presentar un empeoramiento en el aire de la ciudad y los niveles están llegando a ser iguales a los del año pasado, es decir, a pesar de los diferentes discursos en los que se habló de cómo "el humano era el verdadero virus", "teníamos que aprender la lección", y demás frases que se volvieron populares, apenas se nos dio la oportunidad de salir de nuevo, simplemente olvidamos todo lo que teníamos que cambiar. 

    Los índices de calidad del aire ya se están acercando a lis números del año pasado, es decir, el volver a la normalidad implicó también volver a nuestros hábitos contaminantes. Por parte del Estado y las diferentes autoridades, aunque el gobierno nacional ya tenga contemplados acuerdos tanto domésticos como internacionales para tratar esta problemática (como el CONPES 3918 de 2018, en el que se plantea una estrategia para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU) esto no es suficiente si nosotros como ciudadanos, y la misma alcaldía de Bogotá, no actuamos para solucionarlo.

        Considero que las personas no nos hemos dado cuenta de la importancia de tener una buena calidad de aire. Para este momento en Bogotá, según la página del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales y la página de Ambiente Bogotá, las recomendaciones frente a la calidad de aire de la ciudad son no hacer ejercicio en exteriores, evitar estar afuera por mucho tiempo si se tienen problemas respiratorios, etc., pues se asegura que el respirar este aire ya es riesgoso para cierta parte de la población. Definitivamente, si seguimos así, ya no serán solo unos pocos los que cuentan con mala suerte, sino que empezará a ser, para todos y todas, un problema y un riesgo el simple hecho de tener que respirar. Sólo si tomamos acción a tiempo y entendemos la magnitud de esta problemática se podrá hacer algo frente a tanta contaminación de uno de los recursos más preciados e indispensables que tenemos: el aire. 

        Por último, quiero decir que alegrarse de pequeñas mejoras frente al medio ambiente, y creer que estas son un logro como si el proceso para llegar a este punto de "purificación" del aire hubiera sido un camino positivo y enfocado en el ambiente, es algo totalmente irresponsable. No deberíamos estar felices por las diferentes consecuencias del confinamiento, cuando la causa de este ha sido una pandemia que, al sol de hoy, ha matado a más de un millón de personas. Solo en el momento en el que se den consecuencias positivas, resultados de actos que vayan encaminados netamente al mejoramiento del ambiente y que signifiquen algo positivo para todos y todas, podremos cantar victoria.

Referencias

Linares Gil, C., & Díaz Jiménez, J. (1 de septiembre de 2009). Ecologistas en acción. Obtenido de ¿Qué son las PM2,5 y cómo afectan a nuestra salud?: https://www.ecologistasenaccion.org/17842/que-son-las-pm25-y-como-afectan-a-nuestra-salud/

Orús, A. (11 de noviembre de 2020). COVID-19: número de muertes a nivel mundial por continente 2020. Obtenido de https://es.statista.com/estadisticas/1107719/covid19-numero-de-muertes-a-nivel-mundial-por-region/

Rodríguez Urrego, D., & Rodríguez Urrego, L. (2020). Air quality during the COVID-19: PM2.5 analysis in the 50 most polluted capital cities in the world. Environmental Pollution, 1-11.

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