Los flagelos naturales

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        El día 6 de abril del año 2020 el ciclón tropical Harold fue la primera tormenta de categoría 5 en afectar la cuenca del Pacífico Sur desde el año 2018. Este arrasó con los pueblos de Vanuatu, Fiji, Islas Salomón y Tonga. Dejando así, un número sumamente alto de pérdidas materiales en los más de 4 países que debieron ser evacuados y un saldo mortal de más de 30 personas, además, del naufragio de 24 personas desaparecidas en la Isla de Salomón. De tal forma que, el Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres, expresó sobre cómo la lucha mundial en contra del Covid-19 genera que la prevención a gran escala de fenómenos naturales sea más difícil de controlar. Explicó que la civilización se encuentra en una vulnerabilidad mucho más alta, puesto que los albergues y refugios predestinados para el refugio ante catástrofes naturales pueden representar una alta probabilidad de contagio del virus.

        En cierto modo, el accionar del gobierno debe garantizar las condiciones de seguridad y vida para todas las personas que habitan dentro de su territorio. De tal forma que, los desastres naturales pueden de una manera u otra frenar los grandes avances y esfuerzos en contra del Covid-19. De una manera más explícita, al no tener en cuenta un mayor esfuerzo por la prevención de catástrofes naturales estas pueden ser evidenciadas en afectaciones al sistema de agua potable, la obstaculización a infraestructuras hospitalarias, el control de la contaminación y el acceso a zonas que se encuentran en cuarenta.

        Es por esto que, es de suma importancia, cómo los países a nivel global que enfrentan riesgos meteorológicos constantes deben tener planes de contingencia conforme a la situación sanitaria que se está viviendo a nivel mundial. No obstante, se deben tener en cuenta aspectos fundamentales para llevar a cabo estudios como lo son la alerta temprana, la implementación de nuevos sistemas de vigilancia y una elevación en la percepción de riesgo. Sin embargo, hay quienes puedan pensar que estas medidas son subyacentes debido a que el factor fundamental de atención por parte de los gobiernos debe estar orientado a mitigar el virus en su territorio.

        En conclusión, las entidades gubernamentales deberían ejecutar planes que permitan frenar la simultaneidad de ambos flagelos, como lo son las catástrofes naturales y el Covid-19. Remitiéndome a un dicho coloquial “es mejor prevenir que lamentar”, nos ejemplifica cómo un mayor énfasis en factores naturales puede salvar miles de vidas que se encuentran encerradas ante la latente posibilidad de un contagio del virus. No hay que pensar en solo las personas que habitan en las ciudades, sino también,  hay que observar cómo están siendo las condiciones de vida y seguridad de las personas que habitan en las periferias. Ya que esta batalla en la que nos encontramos actualmente puede ser afectada por factores externos, como catástrofes naturales, que pueden tumbar el esfuerzo sanitario a nivel mundial en contra del virus.

Escrito por: Jorge Daniel Rodríguez Ruiz

Referencias:Imagen:https://www.tunoticiapr.com/TuRevistaSocial/Nota/N1183246591--Islas-Vanuatu,-en-el-Pac%C3%ADfico-Sur,-se-preparan-para-el-azote-del-hurac%C3%A1n-Harold-?adsvideo=off

Bibliografía

UNESCO. (22 de 04 de 2020). El riesgo de desastres de origen natural en tiempos de Covid-19. Obtenido de UNESCO: https://es.unesco.org/news/riesgo-desastres-origen-natural-tiempos-covid-19

Noticias ONU. (12 de 04 de 2020). La ONU lamenta la devastación de ciclón Harold en el Pacífico en medio de la pandemia . Obtenido de Noticias ONU: https://news.un.org/es/story/2020/04/1472722





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