Escrito por: Juanita Roque Ordóñez
Definitivamente, Brasil ha sido un país que ha dado de qué hablar en el 2020. Su actuación en materia política con respecto a la pandemia ha sido polémica en muchos aspectos. Por supuesto, esto tiene una implicación enorme en los procesos ambientales que se han venido desarrollando en dicho país. Desde el inicio del confinamiento, el Ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, le sugirió al gobierno brasileño que este era un momento perfecto para cambiar las reglas del juego, simplificar las normas para su mayor cumplimiento y hacer una especial dedicación con respecto al tema ambiental. Sin embargo, las decisiones de dicho gobierno, especialmente del presidente, Jair Bolsonaro, muestran todo menos un esfuerzo por proteger al planeta y la naturaleza. Uno de estos ejemplos es, claramente, el problema de la deforestación y cómo esta afecta la vida de las personas.
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Según CNN en español (2020), la deforestación de la selva tropical brasileña aumentó casi un 64% con respecto a los años pasados, y es la cifra más alta en más de una década. Solo en abril se destruyeron más de 405 kilómetros cuadrados de selva tropical. La causa de dicha deforestación, según el mismo gobierno y el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), se debe a los madereros y mineros ilegales que continúan operando en estas áreas sin ninguna regulación por parte de las diferentes organizaciones. En especial, la minería ilegal se ha disparado en estas épocas de pandemia, pues con la afectación en la economía mundial traída por la situación, el precio del oro se disparó alcanzando niveles récord. Sin embargo, esto tiene demasiadas implicaciones ambientales que no están siendo tomadas en serio. Además, ¿Qué pasa con quienes viven dentro de la selva amazónica, y cómo se ven estas personas afectadas por la deforestación y la pandemia?
Las personas que trabajan en la minería ilegal por lo generan llegan a la región amazónica desde las ciudades centrales y las zonas urbanas (es decir, los lugares con más casos de coronavirus). Por su constante exposición a un aire de mala calidad y a ciertos virus y toxinas que se esparcen por la polución, dichas personas tienen un sistema inmune y respiratorio mucho más desarrollado para lidiar con enfermedades, toxinas y demás cosas que puedan afectar su salud, pues todo esto es respirado a diario. Sin embargo, los indígenas con los que los mineros se encuentran no están acostumbrados a exponerse a estas enfermedades, químicos y toxinas, pues vivir en la naturaleza, rodeados de aire puro, ha hecho que sus anticuerpos se desarrollen para defenderse de otras cosas. El encuentro entre los mineros, y en general entre personas de la ciudad y comunidades indígenas, representa un peligro enorme para estos últimos, especialmente considerando la situación que se afronta, pues los primeros han hecho que el coronavirus llegue a estos lugares y cientos de personas mueran, al no ser capaces de recuperarse de las complicaciones de este virus.
Podemos hacer una analogía entre los colonizadores europeos que vinieron a las Américas hace cientos de años y las personas que están intentando invadir la región Amazónica de Brasil, teniendo en cuenta el coronavirus. Aunque los europeos llegaron en una condición mucho más civilizada, y por ende con más poder y capacidad de opresión sobre los indígenas nativos americanos, el verdadero genocidio se presentó por algo que tal vez no se tuvo en cuenta: los virus y enfermedades que dichos colonizadores trajeron a América. Estos contagiaron a los indígenas y terminaron ocasionando un genocidio que le dejó a los europeos la vía libre para conquistar las tierras que no les pertenecían, y hacer lo que quisieran con estas.
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Ahora, en el 2020 y con una pandemia respirándonos a todos en el cuello, los más afectados pueden ser, de nuevo, los indígenas. Estas sociedades claramente no viven como nosotros, y, como dijo Sebastiao Salgado, activista y fotógrafo brasileño, "las personas en el Amazonas no tienen los anticuerpos para las enfermedades que provienen de fuera de la selva", y corren mucho más riesgo de sufrir complicaciones, o peor, morir, por culpa del coronavirus. Según la agencia Efe y el Grupo de defensa de la Articulación de los Pueblos Indígenas en Brasil (APIB), en el estado de Amazonas se contabilizaron, tan solo hasta mayo, cerca de 26.000 casos y 1.620 víctimas mortales de Covid-19.
Definitivamente la pandemia, las políticas públicas y la deforestación, entre otros problemas ambientales, ha sido de gran afectación para Brasil, especialmente para los menos protegidos: los indígenas. Entonces, ¿seguirá el presidente de Brasil diciendo que el virus es una simple gripa, que la zona amazónica es muy grande para tan pocas comunidades indígenas y que lo más conveniente es el "desarrollo" por medio de procesos urbanísticos y de destrucción de la zona demarcada como protegida en la constitución política de Brasil de 1988? El gobierno tiene una responsabilidad enorme, no solo con el ambiente, considerando su importante ubicación geográfica y la riqueza natural que posee, sino con las personas que en esta habitan. Las decisiones del pasado han afectado de gran manera a los pueblos indígenas, y sólo por medio de la reflexión, y cayendo en cuenta de la importancia de decisiones enfocadas en el ambiente, la vida de muchas personas podrá ser salvada.
Referencias
Charner, F. (15 de mayo de 2020). CNN
en español. Obtenido de La deforestación en el Amazonas se está
acelerando a pesar del coronavirus:
https://cnnespanol.cnn.com/2020/05/15/la-deforestacion-en-el-amazonas-se-esta-acelerando-a-pesar-del-coronavirus/
La
Vanguardia. (24 de mayo de 2020). Pueblos indígenas de Brasil están
muriendo a un ritmo alarmante por coronavirus: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200524/481371672137/brasil-pueblos-indigenas-ritmo-alarmante-de-muertos-jair-bolsonaro-manaos-mortalidad-coronavirus.html
McCoy,
T., & Traiano, H. (4 de septiembre de 2020). El coronavirus desata una
fiebre del oro ilegal y una crisis ambiental en el Amazonas. Obtenido de
La Nación: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-coronavirus-desata-fiebre-del-oro-ilegal-nid2440758
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