Covid-19: ¿una maldición o una bendición?
En el análisis de las repercusiones que tendrá la pandemia y la desesaleración de la economía sobre nuestro planeta se han dicho ya muchas cosas: por un lado, videos mostrando el avistamientos de animales en zonas urbanas, reportes atmosféricos acerca de la reducción de gases y el mejormaiento de la calidad del aire, e incluso fotografías de reservas naturales mostrando la recuperación de la fauna y la flora en ecosistemas en peligro de desaparecer, que sugieren que la cuarentena causada por la pandemia era justo el respiro que el planeta necesitaba para recuperarse de más de 170 años de expansión industrial y explotación de recursos naturales por parte del ser humano; por el otro, está la advertencia de docenas de comités ambientales acerca de los impactos a largo plazo que podría tener el proceso de recuperación económica después de la pandemia, que sugieren que el covid-19 podría ser la estaca final que haga que la meta del Acuerdo de Paris para mantener el aumento de la temperatura desde la época preindustrial por debajo de los 1.5 C° se escape para siempre.
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| Variaciones en la temperatura de los úlimos 2000 años Imágen recuperada de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49113357 |
Aunque la verdad es que la pandemia sí ha traído beneficios nunca antes visto para nuestro planeta, y ha impulsado la conversación acerca de nuestras fronteras planetarias y el impacto que tienen los humanos sobre ellas, las consecuencias a largo plazo son mucho menos prometedoras. 2020 era un año crucial para el cambio climático, pues en la COP 26 no solo se iban a revisar por primera vez los reportes bienales de invertorios de carbono y se iba a hacer la primera actualización de los NDCs presentados por todos los estados parte de la convención para aumentar la ambición y reducir la emisión de gases a nivel global, sino que también se debía establecer el marco legal definitinivo para la aplicación del Acuerdo de Paris. El covid-19 se encargó de aplazar la COP 26 hasta el año 2021, quitándole un año a la posibilidad de llegar a disminuir las emisiónes en un 50% para el año 2030, y también hizo que los estados entraran en crísis económicas que les desincentiviza la posibilidad de aumentar su ambición en las NDCs y acelerar la transición a una economía verde.
Esto sucede porque la pandemia ha obligado a los gobiernos a introducir paquetes de estimulos económicos para mantener su economía a flote y suavizar el impacto de la cuarentena, los estimulos gubernamentales ya alcanzaron los $15 trillones de dolares a nivel mundial. El problema con estos estímulos es que la mayoría se han dado en forma de "expansión cuantitativa" (EQ por sus siglas en inglés), que aunque en teoría deberían ser neutrales en su uso, se han utillizado en su mayoría para apoyar a sectores de la economía con un alto uso de carbono. De hecho, de las 17 economías más grandes del mundo, solo 3 han introducido paquetes de estimulos que reduzcan las emisiones de carbono.
Es por esto que aunque a primera vista se pueda pensar que la baja actividad humana durante los tiempos de coronavirus puedan ser beneficiosos para el ambiente, en realidad podría ser decisiva en cómo la implementación de políticas de recuperación económica retrasen la agenda ambiental hasta un punto en el que ya no sea posible revertir el calentamiento global, y en general el cambio climático.
Referencias: https://www.carbonbrief.org/coronavirus-tracking-how-the-worlds-green-recovery-plans-aim-to-cut-emissions
Por: Tomás Villescas Botero.

¡Hola!
ResponderBorrarHe leído tu entrada y me ha resultado bastante informativa, has traído a colación datos y cifras bastante pertinentes para ilustrar la preocupación entorno a lo que iba a ser un año muy importante para determinar ciertos aspectos mayores en la acción contra el cambio climático. Concuerdo contigo cuando planteas que las acciones ambientales de ahora pueden llegar a ser solo un asunto coyuntural. Es muy probable que cuando esto termine los gobiernos inviertan su tiempo y recursos en otros sectores mas lucrativos, intentando argumentar que su "eficiente y exhaustiva" gestión ambiental durante la pandemia fue suficiente para combatir el cambio climático.
Surgen entonces las preguntas del millón ¿alguna vez asumiremos el cambio climático como un asunto primordial en nuestra vida diaria? ¿cuánto nos tardara entender que prevenir es una forma mucho menos costosa y mucho más inteligente de actuar?
Gracias.
Juan Esteban Romero.